El abonado, en su concepción tradicional, es una práctica de cultivo que tiene por objeto:
Restituir al suelo los nutrientes que la planta extrae y/o
Enriquecer este cuando la concentración en uno o varios elementos es insuficiente como para asegurar la correcta alimentación del cultivo.
Los diferentes elementos nutritivos necesarios para el desarrollo de las plantas se pueden englobar en tres grupos:
Meganutrientes: [carbono (C), oxígeno (O) e hidrógeno (H)]: nutrientes que en la fotosíntesis de las plantas fijan a partir del agua que extraen del suelo y del CO2 atmosférico.
Constituyen el 95% del peso de la planta.
Macronutrientes: Nitrógeno (N), Fosforo (P), Potasio (K) Magnesio (Mg), Calcio (Ca), Azufre (S)
Micronutrientes: hierro (Fe), Manganeso (Mn), Cinc (Zn), Cobre (Cu), Boro (B), Molibdeno (Mo).
Los macro y los micronutrientes son extraídos del suelo por las plantas. La única diferencia entre ellos es que los primeros se encuentran en la planta en concentraciones de 10 a 5000 veces superiores a la de los micronutrientes, pero ambos se consideran esenciales para el crecimiento de las plantas y esta esencialidad se basa en que la planta no puede completar su ciclo vital sin ellos, y cada elemento cumple una función determinada en la planta sin que otro elemento pueda cumplir dicha función. El conjunto de macro y micronutrientes llega a constituir solamente el 5% del peso seco de la planta.
(Bibliografía: cultivo del olivo con riego localizado: Miguel muñoz-cobo)


